Venezuela desafía a la CIJ y alarga la pelea por el Esequibo
Caracas niega la jurisdicción de la CIJ para frenar un fallo sobre el Esequibo; Guyana busca blindar su frontera y su bonanza petrolera.
Venezuela no está intentando convencer a la Corte Internacional de Justicia (CIJ): está intentando restarle autoridad política al caso. En La Haya, el agente venezolano Samuel Moncada dijo este miércoles que Caracas “no ha consentido” someter la disputa con Guyana a ninguna corte y que la controversia debe resolverse por negociación bilateral, no por sentencia judicial, según
France 24 y
Reuters.
Qué está haciendo Caracas
La línea venezolana es consistente: negar jurisdicción para evitar que la CIJ convierta una disputa histórica en un fallo vinculante sobre la frontera. Moncada sostuvo que el único marco válido es el Acuerdo de Ginebra de 1966, que Caracas interpreta como una obligación de negociar directamente con Georgetown, no de aceptar una decisión de terceros, informó
France 24. Reuters añadió que Venezuela desestima el laudo arbitral de 1899 como fraudulento y “impuesto” por el poder colonial británico, y que Moncada reafirmó la disposición venezolana a seguir en conversaciones directas con Guyana (
Reuters).
El movimiento tiene lógica de poder. Si Caracas acepta la jurisdicción, acepta también el riesgo de perder de forma definitiva una reclamación que ha sido útil internamente como símbolo de soberanía. Si la rechaza, preserva margen político, aunque no obtenga una victoria legal. Para el gobierno venezolano, la meta no es ganar en La Haya sino impedir una derrota cerrada.
Por qué importa de verdad
Guyana persigue lo contrario: que la CIJ cierre el expediente y confirme la validez del laudo de 1899, que le da base jurídica a su control actual del territorio, según
Reuters. Eso protege dos activos centrales: integridad territorial y credibilidad para la inversión en el cinturón petrolero offshore. No es un detalle técnico; es la arquitectura legal que sostiene la expansión económica guyanesa.
La disputa pesa porque el Esequibo cubre unos 160.000 km² y concentra valor estratégico por petróleo y minerales, como recordaron
France 24 y
DW. DW añadió que la tensión se intensificó tras los grandes hallazgos petroleros de 2015, que elevaron el valor geopolítico del área y la convirtieron en una cuestión de seguridad regional, no solo de historia colonial (
DW).
Aquí está la asimetría central: Guyana necesita un fallo para consolidar fronteras y contratos; Venezuela necesita una disputa abierta para no normalizar la pérdida. Esa diferencia explica por qué ambos países siguen hablando de paz mientras se preparan para un choque jurídico de largo plazo. Para contexto adicional sobre el encuadre regional, vea
Conflict y
Global Politics.
Qué mirar ahora
El siguiente punto de decisión es la secuencia procesal en La Haya: qué peso da la CIJ a la objeción venezolana y cuándo perfila una decisión de fondo. Reuters señaló que una sentencia puede tardar meses, y que los fallos de la CIJ son vinculantes pero dependen de mecanismos externos de cumplimiento (
Reuters).
Lo decisivo no será solo el texto del fallo, sino la reacción política posterior. Si la CIJ avanza sin Venezuela, Guyana ganará cobertura jurídica; si Caracas capitaliza la negativa para reabrir negociación bilateral, el caso seguirá siendo una disputa congelada pero peligrosa.