Mora López y la crisis del Catatumbo
El nuevo ministro de Defensa enfrenta un desafío geopolítico complejo.
Model Diplomat9 min readLatin America

Mora López y el Catatumbo: la apuesta militar del gobierno De la Espriella
El presidente electo Abelardo de la Espriella nombra a un general retirado para recuperar Catatumbo, epicentro del conflicto colombiano y la mayor crisis fronteriza con Venezuela desde 2016.
La designación del mayor general (r) Jorge Eduardo Mora López como ministro de Defensa, anunciada por el presidente electo Abelardo de la Espriella el 6 de julio de 2026, no es un nombramiento sobre Catatumbo: es una señal a Washington y a Caracas de que la frontera colombo-venezolana pasará a ser un teatro contrainsurgente alineado con Estados Unidos. La promesa de "recuperar el Catatumbo" es la carta pública. La verdadera apuesta —y el mayor riesgo— es geopolítica: sin quebrar el santuario venezolano del ELN, ninguna operación militar sostiene el territorio más de una temporada. Y los propios analistas que empujaron la elección de De la Espriella lo saben.
Mora López, oriundo de Cúcuta y con 36 años en las Fuerzas Militares, asumirá el cargo el 7 de agosto en un país donde las estructuras armadas ilegales suman 27.500 combatientes, la cifra más alta desde 2018, según reveló El Nuevo Siglo citando reportes oficiales. El grueso del problema —y del capital político del nuevo gobierno— está concentrado en apenas once municipios del norte de Norte de Santander.
El escenario: 92.000 desplazados y una región perdida
La crisis del Catatumbo comenzó el 15 de enero de 2025, cuando el ELN rompió su coexistencia con el Frente 33 de las disidencias de las FARC y desplegó una campaña de asesinatos casa por casa. Elizabeth Dickinson, del International Crisis Group, describió la operación a NPR con brutal claridad: "entraron en distintas veredas del Catatumbo con una lista de nombres… los sacaban a la calle y, en muchos casos, los asesinaban frente a sus familias". Un año después, el balance es desolador. La Fundación Ideas para la Paz (FIP) documentó que hasta el 13 de enero de 2026, el Puesto de Mando Unificado de Norte de Santander reportaba 166 personas asesinadas, 19 miembros de la Fuerza Pública muertos y cerca de 92.000 desplazados, según su balance
Los 12 meses de guerra en el Catatumbo. Es, según la ONU, el mayor desplazamiento por un solo evento desde que existen registros en Colombia.
La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) confirmó cifras similares y añadió un factor externo devastador: la congelación de fondos humanitarios estadounidenses ordenada por la administración Trump obligó a 38 organizaciones a suspender operaciones en Norte de Santander, afectando a unas 120.000 personas, según reportó Noticias ONU. En el Consejo de Seguridad, el informe del Secretario General referido en la
sesión S/PV.9903 calificó el episodio como "el más devastador desde la firma del Acuerdo Final" de 2016, con más de 100 muertos, entre ellos seis excombatientes firmantes de paz, y más de 50.000 desplazados solo en su primera fase.
El gobierno saliente de Gustavo Petro sostiene haber "recuperado el 70% del Catatumbo" mediante la Operación Catatumbo lanzada el 24 de enero de 2025 y el llamado Pacto por el Catatumbo. La FIP lo desmiente sin ambigüedad: la conmoción interior "no logró cambiar esta realidad ni dotar a las autoridades de herramientas efectivas para enfrentar la crisis". La Zona de Ubicación Temporal ofrecida al Frente 33 en abril de 2025 sigue sin materializarse. Y a finales de diciembre de 2025 la reactivación de combates volvió a desplazar a otras 1.500 personas — la señal más clara de que el "70%" gubernamental era estadística, no control territorial.
Por qué Mora, y por qué ahora
El perfil del nuevo ministro no es accidental. Mora es cucuteño y conoce la geografía del Catatumbo mejor que cualquier candidato del círculo de De la Espriella. El Diario Pandora lo describe como "un hijo de la frontera" y sostiene que la designación responde a la votación masiva por De la Espriella en Norte de Santander en la segunda vuelta del 21 de junio de 2026, elección que el "Tigre" ganó por menos de un punto con 49,7% frente al 48,7% de Iván Cepeda, según
BBC Mundo.
Pero el mensaje es más profundo. Al escoger a un militar retirado —y no a un civil como Iván Velásquez (2022–2025) ni a un uniformado activo como Pedro Sánchez— De la Espriella confirma el giro doctrinario que anunció en campaña: fin de las mesas de negociación, retorno de bombardeos sistemáticos y ofensiva sobre las economías ilícitas. En rally en Cali, De la Espriella dijo que "la sangre que hoy se derrama es consecuencia directa de la llamada 'Paz Total' de Gustavo Petro — una política farsa. En nuestro gobierno no habrá procesos de paz", según recogió Al Jazeera. La
BBC recogió su promesa de "eliminar" narcotraficantes, disidencias y grupos armados, fumigar hectáreas de coca y "bombardear campamentos narcoterroristas".
El nombramiento debe leerse también hacia dentro de las Fuerzas Armadas. Mora ha admitido que estudia reintegrar oficiales retirados y conformar una nueva cúpula militar, según reportó Semana, citada por Head Topics. Es un giro doctrinal: se rehabilita a la generación de mandos formada en la Seguridad Democrática de Álvaro Uribe (2002–2010), que Petro había desplazado. Los beneficiarios inmediatos son los oficiales retirados que fueron marginados durante la "paz total". El gran perdedor institucional es la Jurisdicción Especial para la Paz, a la que De la Espriella ha calificado como fábrica de impunidad.
El problema que Mora no puede resolver solo: el santuario venezolano
Aquí está el ángulo que la prensa colombiana está eludiendo. El Catatumbo no es un problema de fuerza pública insuficiente: es un problema de frontera y de un aliado extranjero. Jorge Mantilla, doctor en criminología de la Universidad de Illinois en Chicago, sintetizó el punto para BBC Mundo en enero de 2025: "el ELN es hoy un ejército binacional y un instrumento clarísimo de Venezuela para influir en Colombia". Analistas y NPR estiman que la mitad de los cerca de 6.000 combatientes armados del ELN vive y se entrena en territorio venezolano, según
NPR. Es la razón por la que la Operación Catatumbo de Petro logró desplazar, pero no destruir, al ELN.
Esto redefine el reto de Mora. Cualquier operación militar sostenida en Tibú, Ocaña o El Tarra empuja a los frentes del ELN a cruzar el río Táchira. Sin cooperación con Caracas —impensable bajo un gobierno que, como el de De la Espriella, no reconoce a Nicolás Maduro, quiere extraditar a Petro a EE.UU. y se alinea explícitamente con Trump— el Ejército colombiano combate a una guerrilla que puede replegar, rearmar y volver. Mantilla lo advirtió a BBC: "entre más lejos esté el gobierno de Colombia de tener buenas relaciones con la Venezuela de Maduro, más cerca estará Venezuela del ELN".
De ahí que el segundo mensaje del nombramiento sea externo. De la Espriella cuenta con el respaldo explícito de Donald Trump, quien en campaña ofreció "el apoyo total y la fuerza de EE.UU." si ganaba el candidato de derecha, según recogió BBC Mundo. La designación de un general fronterizo, alineado con Washington y con antecedentes contrainsurgentes, es la carta de presentación operacional de esa alianza. Mora es, en la lectura estratégica, la interfaz militar del acercamiento a EE.UU. y —potencialmente— la puerta de entrada para operaciones antinarcóticos conjuntas.
La economía que sostiene la guerra
Cualquier estrategia militar choca contra un dato de fondo: la coca. Un informe de la ONU de 2024 estimó que Catatumbo contaba en 2023 con al menos 43.000 hectáreas de hoja de coca, según reportó BBC Mundo. Tibú es, por sí solo, el municipio con mayor concentración cocalera del país. La FIP calcula que el Catatumbo aporta el 18% del área nacional sembrada, con Tibú concentrando 22.081 hectáreas — el 52% de la coca regional, según su estudio
Sin seguridad no hay paz.
La UNODC reportó en octubre de 2024 que la producción potencial de cocaína en Colombia se disparó un 53% en 2023 hasta 2.600 toneladas. En octubre de 2025 la agencia reconoció que su propio modelo estadístico "presenta limitaciones científicas y presupuestales" y trabaja con Bogotá en indicadores que midan también la cocaína "efectivamente disponible" en mercados internacionales, según Noticias ONU. Traducción: la métrica que sustentaba la política antidroga durante dos décadas ya no captura la realidad del negocio.
El problema del Catatumbo no es de coca cultivada, sino de renta consolidada. En diciembre de 2024, República Dominicana incautó 9,5 toneladas de cocaína originadas en la región, según reveló BBC News. La disputa entre ELN y disidencias que estalló en enero de 2025 fue detonada, según un informe de inteligencia militar filtrado a Noticias Uno y citado por la misma BBC, por la "pérdida de un cargamento multimillonario" a fines de 2024. La aritmética de la violencia es simple: quien controla Tibú controla un flujo de miles de millones de dólares hacia el mercado europeo vía Venezuela. Bombardear campamentos sin sustituir el cultivo es —como advirtió María Victoria Llorente, directora de la FIP, en
BBC Mundo— replicar una receta de seguridad "que sabemos que no funciona" en un escenario que "se mexicanizó".
El programa civil que Mora amenaza sin querer
En paralelo a la crisis militar, el gobierno Petro logró inscribir a 6.500 familias del Catatumbo en el programa RenHacemos de sustitución voluntaria de cultivos ilícitos durante 2025, según documenta la FIP. Es la cifra más alta de compromiso comunitario en la región en una década. Si el nuevo ministerio prioriza fumigación aérea y bombardeos sobre acompañamiento civil, ese capital de confianza —el único activo real construido por la "paz total" en Catatumbo— colapsa. Los perdedores serían las familias que apostaron al Estado; los ganadores, el ELN y las disidencias, que recuperan su base social.
Historia que se repite: el fantasma del Plan Colombia
Vale una comparación histórica. Cuando Mora era general activo a inicios de los 2000, comandó operaciones bajo el Plan Colombia, la ofensiva que replegó a las FARC del Caguán y llevó a la firma del acuerdo de 2016. Aquella estrategia funcionó porque combinaba tres factores que Mora hoy no tiene: financiamiento estadounidense de miles de millones, un santuario venezolano menos consolidado y una guerrilla con estructura vertical. El ELN de 2026 es lo contrario: federado, con frentes autónomos, financieramente diversificado y con retaguardia en Venezuela. La BBC ya notaba en 2023 que "el ELN es una guerrilla federal, fragmentada y con poder creciente en las zonas cocaleras". Aplicar la doctrina de 2002 en 2026 es, en el mejor de los casos, un experimento; en el peor, una repetición sin las condiciones que la hicieron viable.
Qué mirar en los próximos 90 días
Tres fechas concentran el riesgo. El 7 de agosto de 2026, cuando Mora se posesione y De la Espriella firme decretos que, según ha adelantado, cerrarán las mesas de la "paz total". La respuesta del ELN —tradicionalmente agresiva ante rupturas unilaterales— definirá el primer semestre. Segundo, la conformación de la nueva cúpula militar, que Mora ya anticipó a Head Topics: decidirá si el aparato militar acompaña el giro o resiste desde adentro. Tercero, la posición de Washington: si Trump autoriza asistencia bilateral en operaciones contra el ELN en la frontera venezolana, la crisis del Catatumbo se convertirá en una crisis regional.
Diplomat View
Mora López es la elección correcta si el objetivo es enviar una señal política; es la elección insuficiente si el objetivo es recuperar territorio. La designación consolida el eje Bogotá–Washington y satisface la promesa electoral de mano dura, pero no resuelve las tres restricciones estructurales del problema: el santuario venezolano del ELN, la renta cocalera de Tibú y el vacío institucional que 60 años de conflicto dejaron en once municipios. Nuestro pronóstico: sin una política complementaria de sustitución y sin un canal —siquiera técnico— con Caracas, Mora logrará operaciones tácticas visibles en los primeros seis meses, pero el desplazamiento y la renta ilícita se mantendrán o migrarán. Revisaríamos este pronóstico al alza si (a) EE.UU. formaliza asistencia militar bilateral significativa antes de diciembre de 2026, (b) el Frente 33 acepta someterse a la justicia como han sugerido acercamientos preliminares, o (c) el ELN sufre una fractura interna comparable a la del EMC en 2024. Ninguno de los tres es probable en el corto plazo.
The Bottom Line
El nombramiento de Mora López como ministro de Defensa no es una decisión sobre Catatumbo — es una decisión sobre la nueva geometría estratégica entre Bogotá, Washington y Caracas. Si el santuario venezolano del ELN no se cierra por vía diplomática o cooperación fronteriza, ninguna ofensiva militar en Norte de Santander sostiene el territorio recuperado más allá de una temporada. La verdadera prueba del "Gobierno de la Patria Milagro" no será cuántos guerrilleros abate en Tibú, sino cuánto tiempo puede mantenerlos fuera.
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