Bolivia's New Managed Float Exchange Rate
Bolivia shifts to a managed float after 15 years of fixed rate.
Model Diplomat8 min readSouth America

Adiós al dólar de Bs 6,96: Bolivia estrena flotación administrada
Bolivia dejó el tipo de cambio fijo el 29 de junio de 2026 tras casi 15 años. Cómo funciona el nuevo régimen flexible y qué significa para el Cono Sur.
El 29 de junio de 2026, Bolivia enterró el peg de 6,96 bolivianos por dólar que había amarrado su economía durante casi 15 años, y una semana después el Banco Central publicaba un tipo de cambio oficial de Bs 9,83 por dólar — una devaluación efectiva de 41% que, por primera vez desde 2011, se acerca al mercado paralelo. La medida no es una flotación libre: es una "flotación administrada" que traslada el precio del dólar a un promedio ponderado de operaciones bancarias reguladas. Y su efecto de segundo orden — el que Washington, Brasilia y Buenos Aires están mirando — no es sobre la inflación boliviana, sino sobre el fin de una década de arbitraje transfronterizo que convirtió a Bolivia en la gasolinera subsidiada del Cono Sur.
Qué cambió el 29 de junio
El giro se consumó con dos actos administrativos: la Resolución Ministerial 245 del Ministerio de Economía y la Resolución de Directorio 088/2026 del Banco Central de Bolivia (BCB), publicadas el 27 de junio. Según BDA Abogados, ambas normas aprobaron un nuevo Reglamento de Operaciones Cambiarias que sustituyó la cotización fija por un Tipo de Cambio Oficial (TCO) calculado diariamente a partir del promedio ponderado de las compras de dólares que los bancos realizan a sus clientes. Los bancos pueden vender hasta el TCO más 0,10 Bs de margen, y el BCB publica la cotización de lunes a viernes a las 20:00 con base en las operaciones de la jornada.
En sentido estricto, es un régimen híbrido, no un float. El BCB había preparado el terreno el 1 de diciembre de 2025, cuando empezó a publicar un "valor referencial" del dólar basado en operaciones efectivas. En su comunicado CP01/2026, el BCB reportó 2.183.305 operaciones cambiarias con el exterior por US$13.762 millones durante 2025 — el dataset que hoy alimenta el TCO. En abril de 2026, según una
nota de prensa del BCB, el indicador se alineó con los principios de IOSCO y las recomendaciones del FMI sobre tipos de cambio de referencia, un paso destinado a "mitigar percepciones de manipulación" del benchmark.
El diagnóstico técnico venía cocinándose hace años. Un documento de trabajo del INESAD firmado por Beatriz Muriel Hernández y Ronaldo Terrazas estimó, con un Filtro de Kalman aplicado al período 1990–2024, que el tipo de cambio nominal de equilibrio de largo plazo estaba 37,2% por encima del oficial en 2024 — cifra que la devaluación del 41% acaba de convalidar casi punto por punto. En el escenario contrafáctico que corrige la rigidez de los precios de combustibles desde 2005, la brecha se ampliaba a 59,6%. La conclusión académica: el sinceramiento no fue una decisión política, fue un ajuste diferido.
Por qué Paz saltó ahora
El contexto macroeconómico no dejaba salida. El Fondo Monetario Internacional proyecta para Bolivia una contracción del PIB de -3,3% en 2026 y una inflación del 20,7%. El staff report del Artículo IV de 2025, aprobado por el Directorio Ejecutivo del FMI el 2 de mayo de 2025, advirtió en términos poco diplomáticos que "el peg insostenible al dólar estadounidense y las reservas internacionales agotadas exigen un cambio decisivo en el marco de política monetaria", y recomendó explícitamente una devaluación escalonada ("step devaluation") seguida de una banda deslizante. El Fondo escribió que las reservas usables estaban "cerca de cero": las reservas brutas de US$2.000 millones a fines de 2024 se componían casi enteramente de oro colateralizado, con solo US$90 millones en activos líquidos, según el
comunicado del FMI de mayo de 2025. El deuda pública trepó a 95% del PIB y el déficit fiscal superó el 10% del PIB en 2023–2024, financiado casi enteramente por el propio banco central.
El presidente Rodrigo Paz — centrista del PDC, ganador de la segunda vuelta de octubre de 2025 en la que el MAS obtuvo apenas 3% del voto — hizo lo que ni Luis Arce ni Evo Morales quisieron hacer. Su ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, justificó la medida diciendo que "existían cuatro cotizaciones del dólar, lo que ha creado inestabilidad e incertidumbre", según Clarín. Paz también pidió al FMI apoyo financiero — un giro de 180 grados frente a su campaña, según
Al Jazeera — y su gobierno enfrentó semanas de bloqueos y demandas de renuncia en mayo y junio de 2026 antes de imponer la reforma cambiaria.
La ejecución fue notablemente ordenada. Durante los primeros cinco días hábiles, el TCO se movió de Bs 9,73 el lunes 29 a Bs 9,80 el viernes 3 de julio — un incremento acumulado del 0,7%, según Red Uno. Este lunes 6 de julio, el BCB fijó la cotización en Bs 9,83, mientras el mercado paralelo cotizó en Bs 10,00 para la compra, según el reporte del
portal Red Uno del 6 de julio — una brecha inferior al 2% frente al 187% de mayo de 2025, cuando el paralelo llegó a Bs 20 según
EFE.
El arbitraje regional que se termina
Aquí está la parte que el análisis regional aún no procesa: durante una década, el peg de Bs 6,96 combinado con subsidios masivos convirtió a Bolivia en el proveedor informal de combustibles y alimentos baratos del sur del continente. Los subsidios a diésel, gasolina y alimentos costaban aproximadamente US$4.000 millones al año, según reportó BBC Mundo — casi el doble del stock de reservas brutas que quedaba a fines de 2024. El propio gobierno de Luis Arce estimó, según reveló otra crónica de
BBC Mundo, que cerca del 30% del combustible subsidiado se desviaba ilegalmente a países vecinos en lo que las autoridades bautizaron "contrabando a la inversa": diésel boliviano a Bs 3,74 el litro (US$0,54 al oficial) revendido en Perú, donde el mercado marcaba más de US$1,05.
Ese arbitraje descansaba en dos pilares: subsidios y peg. Con la devaluación del 41%, el litro de gasolina que costaba US$0,54 al tipo fijo ahora vale US$0,38 al nuevo TCO — todavía barato, pero un 30% menos rentable para el contrabandista. Combinado con la subasta de diésel a productores grandes que ya autorizó el Ministerio de Economía, según BBC Mundo, el modelo económico que subsidiaba de facto a las economías informales del norte argentino y sur peruano queda seriamente comprometido. Quien pierde: los cambistas de Desaguadero y los transportistas de combustible informal. Quien gana: los exportadores bolivianos de soja, carne y azúcar, cuya competitividad se restaura de golpe, y Petrobras — que, según
Agência Brasil, quiere expandir su producción de gas boliviano en un país donde ahora el sector puede recibir dólares a precio de mercado.
El paralelo histórico obvio es Argentina 2015 y 2023: la unificación cambiaria como acto fundacional de un nuevo régimen económico. Pero el precedente relevante es más antiguo — la propia Bolivia de 1985, cuando Víctor Paz Estenssoro, el abuelo de Rodrigo Paz, aplicó la devaluación que puso fin a la hiperinflación con el Decreto 21060. La simetría no es casual: el gabinete económico de Paz, incluyendo la eliminación del impuesto a las grandes fortunas y la orientación pro-agroindustria, replica el playbook de estabilización ortodoxa, según describe Al Jazeera.
Quién queda expuesto
Los perdedores concretos son dos. Primero, los deudores en dólares y quienes tienen contratos indexados: el analista Juan Fernando Subirana explicó a Ahora Digital que los créditos de vivienda y anticréticos en dólares verán encarecerse su cuota efectiva en bolivianos. Segundo, el propio Estado: el balance del BCB sufre un golpe contable inmediato por sus pasivos en divisas, aunque el FMI ya había señalado en su
staff report de 2025 que "el impacto de corto plazo sobre los balances públicos será grande pero inevitable".
Los ganadores son igual de identificables. Los grandes exportadores agroindustriales — soja, carne, azúcar — y los mineros del oro, que ya venían vendiendo al BCB alrededor de una tonelada mensual (US$80 millones) para sostener reservas, según el FMI. El outlet Contacto Sur reportó que la Resolución 088/2026 "privatizó" de facto la determinación del tipo de cambio, trasladándola a un grupo pequeño de bancos y grandes exportadores que dominan el flujo de compra de divisas.
La oposición atacó por dos flancos. Evo Morales, en X, calificó la reforma como "una devaluación encubierta" y acusó al gobierno de dejar que "los especuladores" fijen el precio del dólar, según recogió EFE. El vicepresidente Edman Lara — nominalmente aliado de Paz pero crítico del gabinete económico — fue más lejos: la Vicepresidencia, según
Prensa Latina, acusó al ministro Espinoza de haber "usurpado competencias" del BCB al invadir atribuciones reservadas por la Ley 1670 al ente emisor. Es una impugnación jurídica seria, no retórica: podría escalar a control constitucional.
Diplomat View
La medida es la única compatible con la aritmética macro, pero no resuelve el problema de fondo. La brecha con el paralelo se cerró porque el BCB había ya administrado el "valor referencial" al alza desde diciembre de 2025 — no porque el mercado esté en equilibrio. Sin consolidación fiscal frontal — el déficit sigue en torno al 10% del PIB — y sin un acuerdo con el FMI que provea reservas usables por encima de los US$90 millones actuales, la calma de la primera semana es prestada. Nuestra apuesta: el TCO se estabiliza en el rango de Bs 10–11 durante el tercer trimestre si Paz logra un Extended Fund Facility con el Fondo antes de octubre; si no lo consigue, el paralelo se reabre por encima de Bs 12 y la reforma pasa a ser "devaluación encubierta" como acusa Morales. La condición que revisaría el pronóstico: un anuncio del Directorio del FMI de programa financiado antes de las elecciones parlamentarias intermedias.
Qué mirar en las próximas semanas:
- La próxima Minuta de Política Monetaria del BCB para el tercer trimestre, tras la del segundo trimestre publicada en
abril de 2026, que ya fijaba una proyección de inflación de 15,8% al cierre de 2026.
- Cualquier anuncio de negociación de un programa financiado con el FMI — el último desembolso de Recursos Generales a Bolivia fue en 2020, según los
datos de transacciones del FMI.
- Los datos aduaneros del segundo semestre: la
Aduana Nacional anunció que aplica el TCO desde el 4 de julio, lo que permitirá medir si el contrabando reverso cae efectivamente y si el superávit comercial de US$1.393 millones a mayo, reportado por
ABI, se consolida.
The Bottom Line
The bottom line: Bolivia's shift to a "flexible" exchange rate is not a market opening — it is a technocratic devaluation, engineered by a lame-duck coalition to close a 41% gap the peg could no longer hide. If Paz secures IMF financing before year-end, it becomes the founding act of a new stabilization regime in the style of 1985; if he does not, it becomes the opening chapter of the next currency crisis in the Southern Cone, with fuel-subsidy arbitrage across the Peruvian and Argentine borders as collateral damage either way.
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